• Leer La Biblia

Juan 9


Jesús encontró a ese hombre que ya no era ciego y se presentó como el Mesías. Lo reconoció y creyó en Él.

Sin dudar, sin cuestionamientos.

Los discípulos se preguntaron si la ceguera era resultado de un pecado personal o de sus padres.

Los vecinos se preguntaban si era él o no y cómo se le habían abierto los ojos.

Los fariseos no podían creer lo sucedido. Interrogaron al ciego, a sus papás. Para ellos una persona que no respetara el día de reposo era un pecador y un pecador no podría hacer a un ciego ver.

Un pecador no podría sanar a otro pecador.

“¿Crees en el Hijo del hombre? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.”

Jesús es el enviado de Dios, la luz del mundo, vino a hacer la obra de Dios.

Un ciego de nacimiento pudo ver la Luz que los fariseos religiosos rechazaron.

El pueblo de Israel debía ser luz a las naciones.

La luz del mundo vino a ellos y no la reconocieron.

Tuvieron enfrente al Mesías y lo despreciaron. No lo vieron. Eran ciegos de nacimiento.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán.

Yo he venido a este mundo para juzgarlo, para que los ciegos vean, y los que ven se queden ciegos

Jesús confrontó a todos, al ciego, a sus discípulos, a los vecinos, a los fariseos, a los papás del ciego. A ti y a mí.

Somos ciegos. No podemos ver la Luz, a Jesús.

Un día Jesús se apareció y nos dio la vista.

Después de muchas preguntas, así como nuestro amigo de esta historia, la luz resplandeció en nuestros corazones y creímos en Jesús.

Recobramos la vista y le pudimos ver.

Ahora, cada día le podemos ver la luz, a Jesús en la Escritura: Amarle y seguirle.

Aquí el resumen:

Preguntas.

Preguntas.

Más preguntas.

Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo.

Jesús es la luz

2 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo