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Hechos 10

“Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia. Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.”

Los judíos se encontraban dispersos por todo el imperio romano.

Los romanos tenían cierta veneración por las culturas antiguas, así que dieronp cierta libertad de culto a los judíos.

Un judío no convivía con un no judío, menos aún visitarle en su casa o permitir que éste le visite.

En los evangelios vemos la historia de otro centurión, quien tenía a un siervo muy enfermo, a punto de morir.

No sintiéndose digno de acercarse a Jesús, envío a los principales judíos de su comunidad a interceder por él, a pedir que acudiera a su casa, a sanarle.

Jesús accede.

Mientras va en camino a su casa, unos amigos de este centurión traen un recado para Jesús. Le dicen que el centurión no es digno de que visite su casa y que bastaría su palabra para que el siervo sea sanado.

Jesús se sorprendió de la fe del centurión.

ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. (Lc. 7:9)

Parece que Pedro no recuerda esta historia.

Hasta este momento, los discípulos no habían alcanzado a entender que el plan de Dios de salvación incluía a todas las naciones.

No había favoritismos.

Dios usó al pueblo de Israel, fue su siervo.

Hay gente piadosa en todas las naciones.

Algunos más devotos que el mismo pueblo de Israel.

Las cualidades espirituales no vienen por la raza sino por el conocimiento de la verdad que viene como un regalo de Dios, como gracia.

Pedro acude al domicilio de Cornelio y sucede lo impensable.

Mientras está predicándoles el evangelio, el Espíritu Santo se derramó sobre los asistentes.

No queda duda, el evangelio es para todas las naciones.

No es una deducción de Pedro.

Es un designio divino.

Un decreto de los cielos desde la eternidad que estuvo oculto a todos pero ahora se ha revelado.

La visión del centurión y de Pedro así como la señal del Espíritu Santo lo confirman.

Jesús es el Salvador a la humanidad.

“De él dan testimonio todos los profetas, que todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados.”

Aquí el resumen:


Un centurión.
Un ángel.
Una visión.
Un evangelio.
Un Salvador, Jesucristo, Señor de todos.
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