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Hechos 1


Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

La misión de los discípulos de Jesús era establecer el reino de Dios en la tierra a través de la predicación del evangelio.

Fueron llamados a ser testigos.

Un testigo proclama lo que vio y oyó. No es el mensaje ni el autor del mensaje.

Un testigo comunica los acontecimientos que presenció.

Un testigo necesita tener convicción, buena memoria y capacidad para comunicar.

Jesús nos recuerda que para ser testigos de Él necesitamos el poder del Espíritu Santo.

Cuando leímos Juan 14, registramos la promesa del Padre, el Espíritu Santo, quien quedaría en lugar de Jesús, a nuestro lado como consejero, como consolador.

La presencia del Espíritu Santo a lado, en y sobre los discípulos completaría la experiencia de poder necesaria para testificar de Jesús, de sus palabras, de sus obras, de su muerte y su resurrección.

Necesitamos al Espíritu Santo en nuestra vida.

Primero, porque el Espíritu Santo es quien nos convence de nuestro pecado para arrepentimiento.

Segundo, porque el Espíritu Santo en nosotros, nos guía y revela la verdad. Hace accesible a nuestra vida y entendimiento a Jesús y la Escritura.

Tercero, porque el Espíritu Santo nos llena de poder para ser testigos de Jesús en todo el mundo.

Aquí el resumen:

Reino

Promesa

Bautismo

Poder

Unánimes

Espíritu Santo

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