• Leer La Biblia

Orar, remar y buscar

Los evangelios, los cuatro, dan cuenta de uno de los milagros más conocidos de Jesús: La multiplicación de los panes y la alimentación de cinco mil hombres.

Una tremenda señal que revelaba a Jesús como el Mesías, pero que provocó en las multitudes confusión porque su respuesta fue querer hacer rey a Jesús (si, rey con minúscula porque Él ya es Rey, con mayúscula).

¡Que absurdo!

Hoy las multitudes siguen pensando que un individuo, un candidato, una persona en particular puede traer sustento, futuro, bienestar a un país.

Jesús ante estos hechos, decide apartarse al monte, solo. Nadie, ningún hombre puede permanecer sin ser tentado frente a la posibilidad del poder.

Como dijo un famoso político mexicano “La política es adictiva”

Jesús se apartó al monte a orar.

Frente a la tentación, necesito orar.

Jesús también forzó a sus discípulos a subirse a una barca, ya entrada la noche, y hacerse a la mar. No quería el Maestro que fueran presas de esta revuelta.

Mientras Jesús oraba, los discípulos remaban contra corriente. Por espacio de seis horas, los discípulos batallaron contra viento y tormenta, pudiendo avanzar tan solo unos cuantos kilómetros.

IMG_0937

El naufragio por Andreas Achenbach (1815) Óleo sobre lienzo


En medio de la tormenta y de la oscuridad, vieron a Jesús caminando sobre el agua. Él se anuncio:

Yo soy, no tengan miedo”.

Los discípulos de inmediato, con gusto, le recibieron en la barca. En un instante, el mar se aquieto y llegaron a su puerto de destino.

Jesús oraba y los discípulos remaban.

Y los discípulos enfrentaron esa tormenta porque Jesús les había forzado a entrar a esa barca.

¿Por qué Jesús haría algo así, poner en peligro a sus amigos?

Jesús nos “forza” a seguir navegando. Nos pide obediencia.

Jesús nos pide que naveguemos por las oscuridad y tormentosas aguas de este mundo caído.

Cuando le conocemos, podemos nacer de nuevo y tener una nueva esperanza. Pero aún seguimos en mundo que esta de noche, que sopla en nuestra contra.

¿Qué debemos hacer?

Remar, remar, remar, hasta que Jesús llegue a la barca y con él, la calma y el amanecer.

Al día siguiente de estos dos acontecimientos, la alimentación a la multitud y Jesús caminando sobre el mar, las multitudes despiertan buscando al Maestro, al Profeta que había de venir.

No lo encontraron. Pronto se dieron cuenta que algo raro había pasado puesto que los discípulos habían partido en una barca la anoche anterior sin Jesús y no había mas barcas disponibles por las cuales Jesus hubiera podido navegar a otro puerto.

Con toda esta confusión, las multitudes se hicieron a la mar, para ir a la ciudad de Capernaum, donde Jesús estaba.

Jesús se encontraba en la sinagoga de Capernaum. Ahí le encontraron.

Lo primero que le preguntaron fue: “¿cómo llegaste acá? ”

Jesús no responde esa pregunta, la esquiva con su gran sabiduría para ir al grano del asunto..

“De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.” (Jn 6.26–27)

Jesús confronta a la multitud y descubre sus verdaderas intenciones. Buscan a Jesús porque ven en Él quien pueda resolver su vida presente, su sustento; porque él pudiera liberarlos de la dominación romana.

La multitud no había entendido el carácter del trabajo de Jesús.

Jesús oró en medio de la tentación.

Los discípulos remaron en medio de la tormenta

Las multitudes buscaron a Jesús en medio de la confusión

Trabajen, dice Jesús, pero no pensando en las cosas temporales porque lo que necesitan para sentirse saciados y plenos es una comida que no se acaba, que a vida eterna permanece.

Y, la gente, entiende lo que esta diciendo porque le preguntan:  “¿cual es la obra de Dios?”. En otras palabras, como pueden obtener las cosas eternas.

Y Jesús responde contundentemente:

“Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn 6.29)

¡Creer!

Creer en el que Dios ha enviado.

No es creer solo en los dichos de Jesús o en sus señales. Creer en la persona de Jesús, creer en la obra (trabajo) de Jesús.

Orar, Remar y Buscar no tienen sentido sino ponemos nuestra confianza total en Jesús.

3 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;” Mateo 5.38–39