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La Biblia y la vida espiritual


El sábado pasado celebramos bautizos.

Antes de bautizar siempre me gusta preguntar a su historia, como conocieron de Jesús, que les lleva a tomar la decisión de seguir a Cristo. Y, claro, en la pregunta no hay solo curiosidad, también está la necesidad de obtener una declaración pública de fe en Jesús:

  1. Creer quién es Jesus, el Hijo de Dios.

  2. Creer que hizo Jesús: Dios hecho carne, vivió entre nosotros, murió en una cruz, fue sepultado y al tercer día resucitó.

  3. Creer en los efectos de la obra de Cristo: perdón de pecados, salvación, vida eterna.

Pero, cuando esto se encuentra con cada persona, explota una historia de amor y de fe.

¿Cómo puede ser que alguien declarado ateo ahora crea en Dios?

¿Cómo puede suceder que una persona cautiva de sí misma, llena de orgullo y egoísmo, ahora, pueda llorar como un niño, por el amor de Dios?

Aquí dos historias.

Ella conoció de Jesús después del fallecimiento de su mamá.

Estando de vacaciones, en el cuarto de hotel, encontró un folleto evangelistico que hablaba de Jesús.

Decidió hacer una oración, pedir perdón a Dios y dejar a Cristo hacer su obra en ella.

Semanas después, en el casillero del club deportivo al que asistía, se encontró otro folleto que tenía la información de nuestro compañerismo cristiano. Al siguiente domingo, ella comenzó a asistir.

Otra historia.

Se declaraba ateo. En un momento terrible en su vida, llorando, tirado en el piso de su casa, volteó y vio en el librero una Biblia. La tomó, se sentó en el sillón, se limpió las lagrimas y comenzó a leer.

Poco tiempo después a través de unas personas, llegó a la iglesia y comenzó asistir regularmente, pero sobre todo, comenzó a creer.

¿Cómo puede suceder esto?

Es un milagro, es el milagro de la gracia de Dios: Dios nos hace nacer de nuevo por creer en Jesús y Dios hace que alcancemos la fe para poder creer.

“…El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios…” Juan 3:3,5

¿Cómo hace Dios esto?

Antes, sin Cristo, lo único que podríamos tener es un sentido de moralidad, más o menos afinado; pero, no podríamos por nosotros mismos creer y cambiar nuestra vida.

Cuando viene la fe como regalo de Dios podemos creer y entonces podemos “ver” el reino de los cielos. Más que eso, podemos “entrar” al reino de Dios

¿Cómo puede producirse un cambio en nuestra vida?

A través de la Palabra de Dios.

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” 1 Pedro 1:23

Tenemos un nuevo nacimiento por la palabra de Dios.

La Palabra de Dios es una semilla incorruptible, es decir, una semilla pura, que dura para siempre.

Vivimos en un mundo lleno de corrupción. El antídoto es algo incorruptible. Ese “algo” es la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es una semilla injertada en nuestro corazón para producir lo contrario de corrupción: Eternidad.

“Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” 1 Pedro 1:24-25

Las flores, la hierba del campo se secan, se corrompen y caen. Así es el hombre, aún lo más glorioso del hombre es así. No importa cuan bueno pueda parecer, se acaba, se seca, se cae.

Nuestras vidas antes de Cristo están secas y caídas; en una palabra, corrompidas.

Pero la Palabra de Dios permanece para siempre.

Somos expuestos a la semilla de la Palabra de Dios cuando se presenta el EVANGELIO.

El evangelio es el regalo de Dios para la humanidad.

El evangelio es la oportunidad de ser sembrados con la semilla de la Palabra de Dios para generar un nuevo nacimiento, para nacer a la vida espiritual.

No podemos tener vida espiritual sin nacer de nuevo. No podemos nacer de nuevo sin la semilla de la Palabra de Dios.

El ADN de la Palabra de Dios es el evangelio y necesita ser inyectada en nuestro ser para darnos vida.

El primer contacto de una persona con la Palabra de Dios es a través del evangelio.

Luego, el evangelio nos lleva a creer y, del creer a tener una relación personal con Dios a través de la Palabra de Dios. Entendiendo por “Palabra de Dios” La Biblia, la Escritura, antiguo y nuevo testamentos.

“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcaís para salvación…” 1 Pedro 2:2

Y todo comienza por leer.

Leer para entender y para entender leer.

No dejes pasar un día más sin leer la Biblia.

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“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;” Mateo 5.38–39