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Reseña “La Biblia Cómo se convirtió en libro”


Sin duda alguna, la Biblia debe ser leída como un mensaje de parte de Dios. Un mensaje en forma de historia: La historia de Dios para salvar a la humanidad.

Pero, Dios decidió dejar ese mensaje en un recipiente y para ello, decidió utilizar seres humanos, muy humanos. Cada uno de ellos en su propio contexto cultural, nacional y personal.

En este viaje de leer la Biblia, hay una fascinante historia que a veces dejamos de lado: ¿Cómo es que la Biblia llegó a nosotros?

Hay varios libros que nos pueden dar un panorama de este tema.

Uno de ellos es La Biblia Cómo se convirtió en libro de Terry Hall.

Es un clásico en este tema. De fácil lectura y con información concreta nos lleva por esta historia, la de la realización humana de la Biblia.

El libro comienza con una simple pregunta ¿Por qué es tan especial la Biblia? La respuesta es por su origen divino, por ser científicamente avanzada y por transformar vidas.

Es decir, se trata de un libro único y especial por encima de todas las obras literarias que hay en el mundo.

El corazón del libro es una una exposición sucinta de las vidas de aquellos hombres que Dios uso para escribir la Biblia.

Lo hace como si fuera un álbum de fotografías: “Del más Manso al más Fuerte”, “Del Campo al Palacio”, “Citadinos y Campesinos”, “De Mayores a Menores”, “Hermanos y Asesinos”, “Siervos y Pescadores”.

Va a contrastar los autores del texto bíblico para enseñarnos que a pesar de esto, la Biblia tiene un único y armónico mensaje sin importar el autor, la época o la historia particular que relata.

A lo largo del libro, se presentan diversos cuadros de autores que enlistan a cada uno de ellos, el texto que escribieron y su ocupación.

Estos cuadros nos informan de personajes que no tenemos muy presentes. Por ejemplo, el libro de los Salmos es atribuido a David, porque a él se le reconocen la mayor cantidad de ellos; pero no es el único autor, tenemos a Asaf, Moisés, Etán o Hemán, entro otros.

Amplia el panorama del texto y también el asombro, ¡Cómo Dios pudo usar a estos hombres!

Pensemos en Moisés, el primer autor bíblico, a quien se atribuye los primeros cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.

Pensemos en David, autor de casi todos los Salmos, era un pastor de ovejas, músico, héroe militar y gobernante frente al profeta Oseas, que pudo ser agricultor o panadero.

Pensemos en Daniel, funcionario en Babilonia y hombre sabio frente a Pedro, un pescador.

Pensemos, ¿Qué tienen que ver Esdras, un erudito en la ley con Santiago, el hermano de Jesús, un judío carpintero?

Es asombroso considerar estos contrastes de ocupaciones, cultura y estratos sociales entre los escritores a quienes Dios utilizo.

Ahora, respecto a como la Biblia se convirtió en libro, Terry Hall dice:

“Es una colección de 66 libros que llegaron a formar un solo volumen a través de un proceso que cubrió unos 1,600 años. El primer autor fue el profeta Moisés y el último el apóstol Juan… Lo que sucedió es que cada porción fue aceptada y atesorada independientemente por sí misma al momento de ser escrita y las demás se fueron agregando gradualmente a la colección de libros previamente aceptados hasta totalizar los 66 libros que contamos”

Finalmente dos capítulos del libro que me atraen: El capítulo doce “Copias Fieles” y el apéndice dos “La Biblia en Castellano”.

Que el contenido de la Biblia sea inspirado divinamente es una cosa, pero ¿cómo tener certeza respecto a que el ejemplar que tengo en mis manos es fiel al texto originales?

La respuesta es contundente: No hay un manuscrito antiguo del cual existan tantos ejemplares en su idioma original como de la Biblia.

Existen setecientos cincuenta manuscritos del Antiguo Testamento en hebreo y más de cinco mil del Nuevo Testamento en griego. De la Ilíada de Homero, seiscientas cuarenta y tres; de las obras de Sófocles, cien. De otras obras de la literatura universal, comienza a decrecer enormemente el número de estas.

Además, el autor se esfuerza por decir que, los manuscritos bíblicos tienen otra ventaja porque son bastante cercanos a la fecha en que se produjeron los originales.

Por otra parte, para los hispanohablantes, la Biblia en nuestro idioma es una historia que comienza en el siglo XIII, con una prohibición de que fuera traducida a lenguaje vernáculo.

Es Alfonso X, el Sabio quien promueve la primera versión romanceada de toda la Biblia.

Hasta el año 1569 no existió una traducción completa al castellano, la que hizo Casiodoro de Reina.

Casiodoro era un monje de la ciudad de Sevilla que se convirtió a la causa de la Reforma por lo que tuvo que huir de España y deambular por todo Europa, perseguido por la Inquisición. Tardó 12 años en la traducción. Después, vino un compañero de monasterio, Cipriano de Valera a hacer una revisión de esta, que le llevó 20 años.

Terry Hall concluye lo siguiente:

“De pasta a pasta, la Biblia describe al único Dios vivo y verdadero, propone una sola causa de los problemas de la humanidad (el pecado) y recomienda un solo remedio (la salvación por medio del Salvador quien es el Hijo del Padre Celestial. El Antiguo Testamento prepara a la humanidad para la venida del Mesías prometido inmediatamente después de relatar cómo entró el pecado en el mundo. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como el cumplimiento de esa promesa. Además, narra su vida impecable y su muerte sacrificio por el pecado. También revela la transformación que él realiza en los que le reciben por fe. Su segunda venida, que tendrá como propósito establecer un mundo perfecto, se promete y asegura en Apocalipsis 22:20. Concluimos pues, que solo Dios pudo producir este libro tan consistente y exento de contradicciones reales”

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“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;” Mateo 5.38–39