• Leer La Biblia

El Salmo 23 como una guía para leer la Biblia

Frente a un libro de las dimensiones físicas de la Biblia cualquiera puede sentirse incapacitado.

¿Todo eso? ¿Cuántas páginas son? ¿Sesenta y seis libros? ¿Antiguo y Nuevo testa… qué?

Es como querer correr un maratón sin haber entrenado.

La pregunta que siempre se hace es: ¿Por dónde comienzo?

A lo que técnicamente respondemos: “Comienza con el evangelio de Juan o el de Marcos; elige un libro histórico, deja para después Levítico y Apocalipsis….”

Hoy, quiero proponerte una nueva forma de acercarte a la lectura de la Biblia: Comenzar con el Salmo 23.

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sobra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu callado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiándoles; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días. Salmo 23 (RV1960)

Jehová es mi pastor

David nombra a Dios como Jehová.

“Yo soy el que soy”

Así es como Dios se da a conocer a Moisés y es así como es conocido en el pueblo de Israel cuando es liberado de la esclavitud de Egipto.

Jehová es Dios que salva a Israel pero también es el Dios que ha creado todo lo que hay, incluyendo al ser humano.

El propósito de leer la Biblia es conocer a Dios

Para David, Dios no es simplemente un dios, es Dios creador y salvador.

En la época de David como en la nuestra hay ideas equivocadas sobre Dios.

Dios como un anciano mal humorado, sentado en el cielo que se ha olvidado de la tierra y el ser humano.

Dios como un mago, quien debe conceder inmediatamente mis deseos.

Dios como una cosa, confundirlo con los elementos naturales: sol, luna, lluvia, etcétera; o como un “algo” metafísico envolvente que solo es accesible a través de un elevado conocimiento a través de la separación de lo material.

Para otros, no hay Dios, entonces vivimos por nuestra cuenta. Todo lo malo, negativo o doloroso en el mundo hace ver que Dios no puede existir y por lo tanto, lo único que tenemos es el presente y la búsqueda de nuestra felicidad.

Pensamos que Dios está enojado y lejos de nosotros por lo cual debo hacer, tengo que hacer algo para calmar ese enojo y pueda ser atendido por Él.

Tenemos varias perspectivas de Dios y así nos acercamos a leer la Biblia.

David mira a Dios como un pastor.

Entonces, Dios cuida, guía, alimenta al ser humano tal y como un pastor lo haría con las ovejas de su rebaño.

El Dios de la Biblia ese Dios que quiere ser revelado a través de la lectura de las Escrituras es como un pastor.

Entonces, Dios es un ser, no una cosa.

Entonces, Dios es una persona que tiene voluntad, propósitos.

Entonces, Dios es un pastor que guía, cuida, alimenta y lo hace deseando estar conmigo.

Entonces, Dios no solo es pastor, sino MI pastor.

Cuando leo la Biblia veo a Dios ser.

Veo quién es, sus propósitos, su actuar, su esencia.

Cuando leo la Biblia entro a un proceso de apropiación de Dios.

El Dios que ES pasa a ser MI Dios.

David no está diciendo que Dios le pertenece.

Todo lo contrario.

David está reconociendo que él le pertenece a Dios porque Dios es su pastor.

Cuando leo la Biblia, paso a ser de Dios; puedo ver a Dios como mi pastor, un Dios personal, amoroso, misericordioso, sabio, fiel, grande, eterno… Jehová es MI pastor.

No es mi …… (llena el espacio en blanco con lo que quieras).

Dios es mi Pastor.

Y la clave de este salmo, como de la lectura de la Biblia y en la vida está en la presencia de Dios, en la cercanía de Dios

“…porque tú estarás conmigo…”

Leemos la Biblia para conocer a Dios y para estar con Él.

Como describe el salmo, hay lugares verdes y delicados, aguas de reposo, dulces y reconfortantes como también hay valle de sombra de muerte.

¿No es la vida humana así?

Cuando leo la Biblia conozco a Dios y me puedo relacionar con Él.

Cuando leo la Biblia mi perspectiva de Dios y de la vida cambia, porque Dios pasa de ser Dios para ser también mi pastor.

En la vida, como en la lectura de la Biblia, hay pasajes fáciles y otros difíciles; hay luz y sombra, pastos verdes y valle de sombra, gozo y dolor; pero no estamos solos.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará”.

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