• Leer La Biblia

Aliméntese de las Escrituras

Cada creyente debe aprender a estudiar las Escrituras por su cuenta.

Estudiar la Biblia parece abrumador así como cocinar un platillo.

Estudiar la Biblia debe ser el pan de cada día de todo cristiano.

Ponemos pretextos.

Los más comunes son no tener tiempo o no saber cómo estudiarla.

Pensamos que el estudio de la Biblia es exclusivo para los pastores y maestros de nuestras iglesias.

La enseñanza pública de la Palabra de Dios tiene su lugar en la vida del cristiano.

No podemos conformarnos con la exposición a la Biblia cada domingo.

Necesitamos comer cada día.

Necesitamos dejar de ser consumidores de sermones para ser cocineros de la Palabra de Dios.

La recomendación para leer está semana es el libro Aliméntese de las Escrituras: Encuentre la nutrición que su alma necesita

Su autor, Charles Swindoll, nos dice:

“Más bien, podíamos pensar en la Biblia como una comida deliciosa, a decir verdad, como un banquete destinado a ser disfrutado y saboreado. Cada vez que sentimos hambre en lo profundo de nuestra alma, necesitamos volver a las Escrituras para encontrar nuestro sustento espiritual.”

El autor nos propone que estudiar la Biblia, abrir la Palabra de Dios, se convierta en un banquete.

Para elaborar un banquete necesitamos una receta, una buena receta.

Este libro nos presenta brevemente el método inductivo de estudio de la Biblia, un método consistente, sistemático y ordenado como guía en un proceso serio y confiable de estudio de las Escrituras

Lo que te ofrezco con esta publicación es un resumen personal de este método junto con algunos consejos que el autor expone en su libro.

Sabiduría para vivir

Estudiar la Biblia no es una imposición religiosa, no es un ritual más.

Nuestra alma necesita alimento y la Biblia nos lo da.

Sin la alimentación bíblica suficiente, habitual, nuestra vida interior empieza a sufrir las consecuencias.

Necesitamos sabiduría.

¿Dónde la encontraremos?

“La verdadera sabiduría no es algo que venga de nuestro interior proviene de Dios”

Necesitamos preparar nuestro alimento espiritual y no sabemos, por eso necesitamos una receta.

Aquí la receta:

  1. Observación.

  2. Interpretación.

  3. Correlación.

  4. Aplicación.

Estos son los pasos del método de estudio inductivo de la Biblia.

La observación es el proceso de ver qué dice la Biblia realmente. Responde a la pregunta: ¿Qué dice la Biblia?

La interpretación significa descubrir qué significa lo que dice la Biblia.

La correlación es comparar un versículo bíblico con otro.

La aplicación es poner en práctica la Biblia en la vida cotidiana, en nuestras decisiones, luchas, finanzas, relaciones, hogar, familia, adquisiciones, perdidas, liderazgo, etcétera; es decir en todas las áreas de nuestras vidas.

Observación

El primer paso para llegar a conocer la Biblia es la observación.

Observar es inspeccionar, mirar detenidamente con mucha atención.

Nos debemos entrenar para ver la palabra de Dios con nuevos ojos y así tener la posibilidad de prestar atención a detalles que nunca antes habíamos visto.

Para observar la Escritura necesitamos leer, leer y leer; además, preguntar, preguntar y preguntar.

- Leer varias veces. 
- Leer varias versiones de la Biblia. 
- Leer como si fuera una carta de amor. 
- Leer como si fuera la primera vez. Leer imaginando lo que está en el texto. 
- Leer como si estuviéramos presentes.
 

En la observación, la lectura de la Escritura debe apoyarse con preguntas.

Cuando leemos la Biblia nos convertimos en detectives, investigadores, observadores.

Leemos y preguntamos.

- ¿Qué?
- ¿Quién?
- ¿Cómo?
- ¿Cuándo?
- ¿Dónde?
 

En resumen, el estudio bíblico eficaz comienza con una observación minuciosa.

- Comience en oración.
- Vaya despacio.
- Lea atentamente.
- Piense profundamente.
- Sienta apasionadamente.
- Haga muchas preguntas. 

Interpretación

Interpretar es extraer del texto lo que dice y lo que significa.

Interpretar no es imponerle opiniones personales a la Biblia.

Interpretar es aprender lo que realmente significa, basados en lo que dice el texto.

La base de una buena interpretación es una minuciosa observación.

En la interpretación nos enfrentamos con un par de obstáculos:

- La barrera del idioma. 
- La barrera cultural.

La Biblia fue escrita hace muchos años, en un lenguaje y cultura distantes a las nuestras.
 

Hay dos preguntas cruciales a responder cuando interpretamos la Biblia:

¿Cuál es el escenario?
¿Qué estilo literario estoy leyendo?

 

La primer pregunta se refiere al contexto.

El contexto es el escenario cercano y lejano del pasaje o verso en estudio. Nos va a ayudar a apegarnos al significado correcto del texto. En otras palabras, el contexto es lo que rodea inmediatamente el pasaje o versículo estudiado.

Lo que está inmediatamente antes o inmediatamente después. El contexto también debe entenderse en un sentido más amplio. Cada capítulo, cada libro de la Biblia está ligado uno con otro. La Biblia se interpreta así misma.

La segunda pregunta nos lleva a reflexionar en la forma escrita de la Biblia.

Hombres inspirados por Dios decidieron dar a conocer el texto a través de diversos géneros literarios.

En la Biblia, podemos encontrar tres grandes estilos o géneros literarios:

- Narrativa. 
- Poesía.
- Discurso.

 
En seguida, ofrezco unos ejemplos. 

La narrativa la podemos encontrar, entre otros, en libros como Génesis, Éxodo, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 de Reyes, Hechos, los Evangelios.

La poesía la podemos encontrar en libros como Salmos, Proverbios, Cantares, Lamentaciones.

El discurso lo podemos encontrar en libros como las cartas de Pablo en el Nuevo Testamento ( Romanos, Gálatas, Efesios, etcétera)

Esta división de géneros literarios no es absoluta.

Correlación

La correlación amplía nuestro entendimiento de lo que enseña la Biblia.

Necesitamos entender el mensaje a través de toda la historia de las Escrituras, comparándolo con otros pasajes relevantes para estar seguros de que entendemos correctamente.

Es comparar una porción de la Escritura con otras, un principio con otro principio y una línea con otra; es decir, descubrir la verdad completa de la Biblia.

La correlación nos permite que evitar construir una doctrina basada en un solo versículo, especialmente si es el círculo es un poco oscuro.

Aplicación

Aplicación quiere decir que el mensaje de la Biblia debe funcionar en mi vida.

Queremos que aborde la áreas específicas en nuestra vida diaria y permitir que las

verdades de la palabra de Dios nos transformen.

“La parte suprema del trabajo de escudriñar las Escrituras es descubrir cómo se aplica la verdad en nuestras propias vidas y la vida de otras personas”

La aplicación nos lleva a un proceso personal, a un autoexámen.

La palabra de Dios nos hace sentir convicción por nuestros hábitos pecaminosos.

Tenemos que reaccionar haciendo algo al respecto.

“Sin la aplicación, no recibimos lo que alimenta nuestra vida.”

La Biblia no nos fue dada para satisfacer una curiosidad trivial; nos fue dada para que transforme nuestra vida.

El deseo de Dios es que investiguemos, observemos, examinemos, evaluemos y determinemos que es genuino para tomar una decisión cuidadosa respecto a las áreas de la vida que necesitan que les prestemos atención.

“Si la Biblia revela la verdad, dejemos que la verdad hable”

Consejos para la aplicación personal.

Piense.Cuando aplique las Escrituras, piense en lo que está pasando en su vida.

Reflexione. Identifique cualquier zona conflictiva interna que halla en su vida.

Pregúntese.
- ¿Hay algún cambio de rumbo que necesito hacer?
- ¿Hay alguna promesa de la palabra de Dios que debo reclamar?
- ¿Hay alguna oración que debo ofrecer?
- ¿Hay algún pecado que debo confesar?
- ¿Hay un versículo que debo memorizar?
- ¿Hay alguna orden que necesito obedecer hay algún vicio que necesito dejar? 
- ¿Hay alguna desafío que necesito enfrentar? 
- ¿Hay algún medio miedo que debo vencer?
- ¿Hay alguna persona quien debo perdonar?
- ¿Hay alguien a quien yo haya ofendido con quien debo arreglar las cosas?

 
No hay un método simplificado ni una fórmula rápida para improvisados cuando se trata de estudiar la Biblia. 

Requiere tiempo y tenemos que prepararnos bien, de la misma manera que un buen platillo, de esos que se nos antojan.

No huyamos, pidamos ayuda a Dios, vayamos a Dios, a comer de su alimento, a disfrutar de la Palabra de Dios.

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